domingo, 22 de febrero de 2009

Soñar de a dos

Un día caminando buscando tranquilidad y que el viento golpeara en su cara, Cristina paseaba por el parque que quedaba a unas cuadras de su casa.... mientras caminaba....pensaba en lo difícil que le ha sido poder compartir por completo su ser con alguien; en las pocas veces que le ha podido dar una sonrisa o una solitaria lágrima a alguien que sienta cerca, muy cerca de ella, y meditaba sobre lo sola que se sentia, y lo vacía que estaba su vida, aun cuando día a día los niños de su escuela llenaban por instantes su alma de sonrisas y compañías, aun así había un vació superior al cariño que estos niños le daban... Cristina era una mujer joven, que solia sonreir y tener mucha gente a su alrededor, era una buena maestra y una tímida artista, pero por sobre todo una muy tierna y buena mujer, era muy habitual verla sonreir y cantar, proporsionar de optimismo a quien lo necesitara, sin embargo su habitación conocía de su soledad, de su callada soledad, aquel día de paseo por el parque tomaba la decisión de apagar la luz de su vida, de hacerlo junto con el atardecer cuando se ve desvanecer el último pistilo de sol, en la entrega de amor al mar, ..........la decisión estaba tomada........ se entregaría al llegar a casa luego de un chocolate caliente y una sonrisa telefonica a su madre. Antes de voltear decide sentarse a observar la gente pasar y como era habitual en ella lo hace con una sonrisa en su rostro, tal vez en modo de agradecimiento por todo cuanto bello poseia, estaba en esto, mientras observaba a un anciano mirar el cielo, al voltear a su derecha se encuentra con alguien que le extiende el periódico del día, sin entender el gesto lo resibe, sin mirar a quien le ha hecho entrega del papel, antes de que pudiese leer una palabra, escucha decir: _ la soledad es el privilegio de quién sueña y medita incansablemente, ¿ pero no es mejor meditar y soñar de a dos?,
la pregunta le causo extrañez y por un instante temblo, y con timidez miró a los ojos de quien le hablaba, al mirar sintió sumergirse en un mar de dulsura y misterio, y de ahi no pudo salir màs.....
regresó a su casa y olvidó la entrega con el atardecer,
tomo chocolate caliente,
bajo las cortinas de su habitación.
Esa tarde dejo una sonrisa escrita en el periodico del día , esa tarde perdió la soledad de su alma, esa tarde no vio atardecer y dejo un pistilo esperando... diambulando... en busca de su entrega en el mar... desde esa tarde nunca màs fue la misma.... esa tarde encontró compañía, sin palabras, sin miradas, sin respuestas, sin miedo.
sola sentada en una banca encontró lo que buscaba; soñando que nadie ni nada se lo arrebatara.....

1 comentario:

José Irabarra dijo...

podria decirse que es un autoretrato??? esta bastante interesante... agradezco la invitacion y aqui dejo un comentario para ti suerte y un beso